Mujeres que inspiran: Ana Méndez, técnica de Propiedad Industrial e Intelectual

En esta entrevista conocemos a Ana Méndez, una figura clave en la promoción de la innovación gracias a su labor en la gestión de patentes y ayudas especializadas, así como en la protección estratégica de los resultados de investigación de la UAM a través del Centro de Atención a la Innovación y la Transferencia de Conocimiento (CAITEC) de la FUAM.

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1. ¿Cómo ha sido tu recorrido profesional?
Soy ingeniera química y, aunque mis primeros años profesionales estuvieron más ligados al ámbito técnico, desde hace ya diez años me dedico a la gestión de la innovación, especialmente a la protección de resultados de investigación. Actualmente, desarrollo este trabajo en la Fundación de la Universidad Autónoma de Madrid.

Mi papel consiste, principalmente, en acompañar a investigadores e investigadoras para proteger sus desarrollos (a través de patentes u otras herramientas de propiedad industrial) y facilitar que esos resultados puedan transferirse al tejido productivo. En definitiva, se trata de tender puentes entre la ciencia y la empresa, asegurando que el conocimiento generado en la universidad tenga un impacto real en la sociedad. Siempre he sido una persona muy curiosa e interesada en la investigación. Lo que me gusta especialmente de mi trabajo es que me permite estar en contacto continuo con investigaciones punteras y, al mismo tiempo, pensar estratégicamente cómo ese conocimiento puede salir del laboratorio y convertirse en soluciones concretas. Esa conexión entre ciencia y aplicación práctica me resulta muy motivador y a la vez un reto desafiante.

2. ¿Qué retos y desafíos destacarías en la gestión de la propiedad industrial?
Uno de los mayores retos en la gestión de la propiedad industrial es integrar la cultura de la protección en entornos donde históricamente la prioridad ha sido publicar. Aunque en los últimos años se han dado pasos importantes, la transferencia todavía no tiene el mismo peso estructural que la investigación o la docencia dentro de la carrera académica. Mientras la innovación no esté plenamente integrada en los criterios de evaluación, seguirá percibiéndose en algunos casos como algo “adicional” y no como una parte estratégica de la actividad investigadora. Muchas veces el desafío no es técnico, sino cultural: lograr que el personal investigador vea la patente no como una barrera a la publicación, sino como una herramienta complementaria que permite maximizar el impacto del conocimiento generado.

Otro aspecto clave es la comunicación con los investigadores. En gran medida, que los resultados se comuniquen a tiempo depende de la relación de confianza que exista con los grupos de investigación. Por eso es fundamental estar bien conectada con ellos, generar cercanía e implementar mecanismos ágiles de comunicación interna que faciliten esa detección temprana. Además, la gestión de la PI implica una toma de decisiones estratégica constante, basada tanto en la evaluación técnica como en el potencial comercial de cada resultado. La brecha entre desarrollos en fases muy iniciales (con TRL bajos) y su llegada al mercado es uno de los puntos críticos del sistema.

Esto puede hacer que las negociaciones con empresas sean más complejas, especialmente cuando todavía es necesario seguir madurando la tecnología antes de que resulte
atractiva para el sector productivo.

3. ¿Cómo ha sido la evolución del número de inventoras en los últimos años?

Se percibe una evolución positiva. Cada vez hay más mujeres liderando proyectos, solicitando patentes y participando en procesos de transferencia tecnológica. Según se publicó en el Índice de Patentes 2024, un informe anual publicado por la Oficina Europea de Patentes que analiza la situación del sistema de patentes en el ecosistema europeo de la innovación y la tecnología, a través de sus cifras, España destaca en Europa por el porcentaje de solicitudes de patentes que incluyen al menos a una mujer inventora: en 2024 este porcentaje fue del 42%, muy por encima de la media europea del 25%, según datos de la Oficina Europea de Patentes. A nivel nacional, aunque todavía no hay paridad completa, la presencia de mujeres inventoras va creciendo: en 2024 lideraron o participaron en más de una cuarta parte de las patentes
presentadas en España, una cifra que ha aumentado respecto a años anteriores.

En el caso de la UAM, desde que se tiene registro de las patentes solicitadas, un 25% de ellas tienen IPs mujeres. Lo positivo, es que, en los últimos 5 años, este porcentaje de mujeres IP inventoras se ha incrementado hasta un 41%. Esto demuestra que cada vez hay más mujeres aportando innovación desde distintas disciplinas
(principalmente en el sector salud), aunque aún es necesario avanzar especialmente en campos donde tradicionalmente han estado menos representadas, como son algunas áreas clave para el futuro económico como la ingeniería, la computación o la inteligencia artificial.

4. ¿Animarías a las mujeres a dedicarse al mundo de la innovación y la transferencia del conocimiento?
Para aquellas mujeres que quieran dedicarse al mundo de la ciencia, bien sea investigando o gestionando la innovación, les diría que se atrevan a ello, que es un campo apasionante, donde la ciencia se convierte en transformación real. Y es la manera de conseguir que la sociedad avance, porque para mí la ciencia es el comienzo de todo progreso.

Que no duden en formarse y en confiar en su criterio. La innovación no es solo tecnología; es visión y capacidad de conectar mundos. Y ahí tenemos mucho que aportar.

5. ¿Cuáles han sido tus referentes femeninos inspiradores en el ámbito científico?
Mi incorporación al ámbito de la innovación y la gestión de patentes se debió a una oportunidad profesional que se presentó y que me llevó a empezar en este ámbito. Esta oportunidad me permitió descubrir un campo donde la base científica y la estrategia tecnológica convergen de una manera muy estimulante, lo cual despertó en mí un interés.

Si tuviera que mencionar un referente, destacaría a Margarita Salas, no solo por su excelencia científica, sino también por su ejemplo en la protección y valorización del conocimiento. Mis inicios en el mundo de las patentes fueron en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde su figura es una referencia indiscutible. Su patente fue una de las más rentables del sistema público español, y demostró que ciencia de excelencia y transferencia pueden ir de la
mano. Fue toda una pionera en su época y mucho tiempo después. A nivel más cercano, sí he sentido siempre una profunda admiración por muchas mujeres de mi
entorno que son ingenieras y científicas. Ver su rigor, su capacidad de análisis y su perseverancia en ámbitos tradicionalmente exigentes me ha influido mucho. Más que un referente individual, diría que han sido referentes colectivos: profesionales comprometidas con la excelencia y con el impacto real de su trabajo.

6. ¿Cuál es tu visión sobre el liderazgo femenino en el ámbito de la innovación y
transferencia del conocimiento?

Considero que el liderazgo femenino es necesario y aportaría un valor añadido en la toma de decisiones. El liderazgo femenino en ciencia e innovación está avanzando, pero los datos nos muestran que aún queda mucho por hacer para lograr una verdadera equidad en los espacios donde se toman decisiones estratégicas. Por ejemplo, el informe Científicas en Cifras 2025 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades revela que, aunque las investigadoras representan alrededor del 50,5 % del personal en la Administración Pública, su presencia en puestos de liderazgo más altos, como rectorado o cátedras, sigue siendo menor que la de los hombres, con alrededor de un 27%. Esto indica que, a pesar de los avances en representación general, la presencia en roles donde se definen estrategias institucionales no está todavía equilibrada.

A esta menor presencia en cargos de liderazgo se suma una promoción profesional más lenta, algo que muchos estudios y análisis cualitativos han identificado como una barrera persistente. Además, la conciliación entre vida laboral, familiar y personal sigue siendo un reto estructural que impacta de manera más intensa en las carreras de mujeres investigadoras e innovadoras. Este conjunto de factores no solo frena el reconocimiento profesional de las mujeres en innovación, sino que también limita la diversidad de perspectivas en la toma de decisiones que son fundamentales para una ciencia e innovación más inclusiva y eficaz. Por eso, fortalecer el liderazgo femenino es una estrategia que enriquece los equipos, mejora la calidad de las decisiones y potencia el impacto de los resultados científicos y tecnológicos.

7. ¿Consideras que falta visibilidad y reconocimiento al trabajo femenino en la innovación y transferencia del conocimiento?
Históricamente sí ha habido una falta de visibilidad de referentes femeninos en ciencia e innovación, más que ausencia real de talento o aportaciones científicas. Datos como los del Índice de Patentes, que sitúan a España líder en participación femenina en solicitudes europeas, muestran que las mujeres siempre han estado ahí, pero no siempre son reconocidas.

Por eso iniciativas como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia son importantes, ya que la visibilidad genera aspiración y motivación

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